Edén Muñoz conquista la Monumental Plaza de Toros; la lluvia no apagó una noche de regional mexicano

Entre romanticismo, nostalgia y grandes invitados, el cantautor sinaloense convirtió su esperado encuentro con el público capitalino en una celebración musical junto a Yuridia y Alfredo Olivas.

Por Hugo Aguilar | Conexión Interna
📸Alex Hernández

CIUDAD DE MÉXICO.— La lluvia quiso robarse los primeros minutos de la noche, pero la música terminó imponiéndose. Edén Muñoz llegó a la Monumental Plaza de Toros México para protagonizar una presentación en la que el romanticismo, la memoria musical y la fuerza del regional mexicano encontraron un mismo escenario.

La velada del viernes 16 de octubre, enmarcada en su gira Como en los viejos tiempos Tour, estuvo marcada por un retraso superior a una hora debido a las intensas precipitaciones que cayeron sobre la capital. El inicio, previsto para más temprano, tuvo que esperar hasta que

Las condiciones permitieran desarrollar el espectáculo.Finalmente, cerca de las 20: 45 horas, el cantautor apareció ante sus seguidores para dar paso a una noche que se extendió hasta después de la medianoche. La espera quedó atrás cuando las primeras canciones comenzaron a escucharse y el público pudo reencontrarse con una de las voces más reconocidas de la música regional mexicana.

Un repertorio entre el amor, la fiesta y la nostalgia
Con Como quieras quiero, Edén Muñoz abrió el recorrido musical que continuó con Esta vida y Gente batallosa, tres temas que marcaron el tono de una presentación pensada para conectar con distintas etapas de su trayectoria.

El repertorio avanzó entre historias de amor, despedidas y recuerdos. El amor no fue pa’ mí, Te juro que te amo, Mañana voy a verte y Ni que estuvieras tan buena dieron continuidad a una selección que combinó la sensibilidad de las baladas con el carácter festivo del regional mexicano.

Uno de los aspectos más atractivos de la noche fue la posibilidad de escuchar canciones que han acompañado a Muñoz desde su etapa con Calibre 50 hasta su consolidación como solista. Temas como Tus latidos, Siempre te voy a querer y A la antigüita recordaron la huella que ha dejado como intérprete y compositor.

La velada también abrió espacio para la diversidad musical. Sueño guajiro y Tu cariñito aportaron un matiz festivo, mientras que Mi lugar favorito permitió regresar a ese territorio íntimo en el que las canciones se convierten en recuerdos personales para quienes las escuchan.

La nostalgia tomó un nuevo rumbo con Ramito de violetas y Como la flor, esta última ligada al legado de Selena Quintanilla. La inclusión de este clásico acercó al público a una memoria compartida que trasciende generaciones y estilos musicales.
Yuridia y Alfredo Olivas, invitados de una noche especial

Si la presentación ya tenía ingredientes suficientes para convertirse en una celebración, la presencia de Yuridia y Alfredo Olivas elevó las expectativas y aportó algunos de los momentos más comentados del espectáculo.

La participación de Yuridia encontró un punto de conexión especial con Agonía, tema que permitió reunir dos voces con personalidades distintas, pero capaces de encontrarse en la intensidad interpretativa. Su aparición aportó una dimensión emocional a una noche que ya transitaba entre el amor y el desamor.

Alfredo Olivas también se sumó a la celebración, convirtiendo el encuentro en una reunión de figuras representativas del regional mexicano contemporáneo. La convivencia musical entre los artistas dio a la presentación un carácter especial, más allá de la interpretación individual de sus éxitos.

Ambos invitados contribuyeron a que el espectáculo trascendiera el formato habitual de un concierto y se transformara en un encuentro entre colegas, compositores e intérpretes que comparten una conexión profunda con el público mexicano.
De La nena a Chale: un cierre para recordar

En la recta final, la energía volvió a tomar protagonismo con canciones como La nena y Chale, dos temas que forman parte del repertorio más identificado con la etapa solista de Muñoz.

La selección concluyó con Como en los viejos tiempos, una canción que, además de dar nombre a la gira, funcionó como una declaración de intenciones: regresar a las raíces, recuperar recuerdos y reconocer el camino recorrido.
El concierto también estuvo acompañado por el simbolismo de la Monumental Plaza de Toros México, un recinto de grandes dimensiones que ofreció el marco para una noche en la que el público respondió a pesar de las dificultades meteorológicas.

La lluvia modificó los planes y obligó a prolongar la espera, pero no impidió que la música reuniera a miles de personas alrededor de las canciones. Edén Muñoz respondió con un recorrido por su historia artística y con la participación de dos invitados que dieron un valor adicional a la presentación.

Al final, quedó la imagen de una noche en la que el regional mexicano encontró espacio para la fiesta, el sentimiento y la memoria. Porque cuando las canciones forman parte de la vida de quienes las escuchan, ni siquiera una tormenta consigue apagar por completo la emoción de cantarlas en vivo.