A fin de prohibir usar, explotar, producir, importar, exportar, comercializar o distribuir cualquier variedad de asbesto y los productos elaborados con este, en todo el territorio nacional, el diputado Mario Miguel Carrillo Cubillas (Morena), planteó iniciativa que adiciona el artículo 283 Bis a la Ley General de Salud.
El documento, enviado a la Comisión de Salud, precisa que la prohibición del asbesto en México representa un desafío epidemiológico, ético y social. Por un lado, debe considerarse la equidad y la protección de trabajadores en comunidades vulnerables y, por el otro, la resistencia cultural al cambio y los intereses industriales asociados con la producción y el uso de estos materiales llevan a un dilema implícito.
Los derechos a la salud y a un medio ambiente sano de las poblaciones expuestas a riesgos –añade– deberán ceder ante el costo, potencialmente elevado, de una prohibición que, de no ser implementada, derivará en miles de muertes prematuras y en una carga económica para el país que incluiría el riesgo de un juicio internacional.
Hace mención que una investigación efectuada en México de casos y controles en trabajadores demuestra una epidemia de mesotelioma pleural en curso (tipo de cáncer raro y agresivo que afecta a la pleura, el tejido que recubre los pulmones y la cavidad torácica), con 500 casos de mesotelioma pleural en 2010.
Los resultados señalan la importancia de la eliminación de la exposición a todas las formas de asbesto, así como la necesidad de prohibir su uso y comercialización en el país, enfatiza.
Destaca que este principio de prohibición debe ser una prioridad de las políticas de salud pública, con el fin de prevenir la epidemia que se muestra claramente en los datos de mortalidad nacionales y que es similar a la reportada en los países más industrializados que iniciaron su uso comercial desde principios del siglo pasado.
Carrillo Cubillas argumenta que la evidencia muestra que, si bien se registran progresos en la erradicación del asbesto a nivel mundial, las exposiciones continúan y muchas de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) no han sido adoptadas.
Por ello, la prohibición total del asbesto, su uso y comercio, se presenta como la opción más segura y eficaz para eliminar toda exposición. Sin embargo, esa política pública debe diseñarse para atender los desafíos planteados.
Considera que a nivel federal la Secretaría de Salud se encuentra en una posición favorable para liderar la propuesta de prohibición del asbesto y de productos que lo contengan. En 1999, la OMS y la OIT han recomendado la prohibición del asbesto, su sustitución, además de la actuación en grupos vulnerables.
En 2006, la OMS reiteró la necesidad de eliminar la exposición a este carcinógeno, argumentando que, a pesar de los riesgos, aún se permite la exposición laboral en muchos países. Ante esta situación, el país presenta una oportunidad para avanzar hacia una prohibición total tras la adopción de las recomendaciones, puntualiza.


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